lunes, 24 de diciembre de 2007

almas del Corral (Querétaro)

Doña Ana, la madre de Luis. 69 años.

Yo encontré en la pared norte del comedor, encontré en el arco de la entrada, un dibujo y a lápiz plomo: “20 de Febrero de 1721” es decir, que ya estaba construido. Pero esta parte de la casa no existía, eran las caballerizas y el salón de la ciudad, y donde están los sillones, estaban los pesebres, porqueriza y gallinero o conejos. En tiempos de Maximiliano, estaba aquí alojado el batallón austriaco-húngaro de la reina y en la banqueta de enfrente vendían dulces y había un paredón de fusilamiento (aquí se ven las balas). La casa de al lado (Fernández de Jaúregui) estaba pegada a esta pero en 1906 las dividieron. Sobre la cuarta arquería, hicieron una casa pequeña donde entraba la caballería de Maximiliano y los oficiales. Junto al pino, en la casa de atrás, hay un tesoro escondido. Más recientemente era la fundición: las chicas más importantes del imperio venían a traer sus joyas con los que hacían las balas. En 1935-36 la familia de Paco compró esa histórica casita y allí vivía Doña Chenchita Trejo, de la abuela de Paco, descendiente de España. En 1941 mi suegro Don Luis Rabel Trejo la compró y mi cuñado nació aquí el último de Enero, pero al poco tiempo de vivir aquí, que se le aparece [una mujer] con 7 años, que se peina con trajecito azul. Aquí, yo observo que no ha nacido ninguna niña y las que ha nacido aquí, han sufrido mucho. A mi se me apareció la dama de negro, que es de una mujer que ahorcaron, la justiciaron y no se quiso separar de su bebé. Es encontrada con velo y copa y con el pelo achinado y con las manos agarrando algo. Es cuando llueve y el lodo llena el patio. En 1980 se hizo “El Corral de Comedias”. Yo a veces me inquietaba y me levantaba cuando veía la luna. Y Luis también cuando le subía el azúcar (es diabético). También vi a un monje. Una amiga que cree en la reencarnación, me envió a Lucinda y dijo que había que limpiarla [la casa] porque hay muchas almas en pena, pero parece que ya las quitó. Pero me dijo que quedaba uno muy muy malo. Ella vio uno allá en el patio del lado poniente. Un hombre vestido de frac, alto, delgado con pelo rizado, con un clavel en la solapa (el día que se le cayó) con mirada burlona, tenía los ojos rojos. Luis le preguntó que dónde exactamente y le echó maldiciones pero esto fue muy malo par él ya que le dieron fiebres muy altas.

Allá en el cuarto donde duerme Luis, se afectan mucho de fantasmas (el lado oriente) incluso a Jerónimo (mi nieto) que se espantó. Le calló el armario, las lunas se abrieron y el copete se le cayó encima. Todo el que se corta aquí tiene la forma de serpiente [de ese]. A mi no me dan miedo, pero cuando ya me quede sola, ya si me da miedo.